Ribera de Cubas
Escondidos en el cañón del río Júcar
Bosques de ribera, cantos de pájaros y naturaleza auténtica
La Ribera de Cubas es una de las zonas turísticas que más interés tienen en la provincia de Albacete. Podemos recorrer el cañón que ha formado el paso de miles de años el río Júcar conformando características hoces. Sus paisajes se quedarán en tu memoria cuando por primera vez disfrutes de su paisaje y te harán repetir en cualquier época del año. En primavera se produce una explosión de color con el renacer de sus flores, árboles frutales y vegetación. En verano, gracias a la influencia del río, se suavizan las temperaturas estivales. En otoño, los colores ocres y amarillos te harán vivir una experiencia única. En invierno, gracias a que nos encontramos en un cañón, las temperaturas no llegan a ser tan bajas como en el llano de La Manchuela.
Situados dentro del municipio de un municipio Jorquera (Albacete) de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha se localiza en el nordeste de la provincia de Albacete dentro de la comarca de La Manchuela. Su principal núcleo de población se encuentra en lo alto de un cerro pero también existen otros poblados pertenecientes al municipio de Jorquera: Alcozarejos, Calzada de Vergara, Cubas y Maldonado. A fecha de 2020, según el Instituto Nacional de Estadística cuenta con una población de 342 personas.
Ven a descubir una zona donde podrás disfrutar de la naturaleza en un remanso de paz donde relajarte escuchando los sonidos de la ribera (el río, el viento en sus árboles y los pájaros), pero también podrás sentir los aromas de sus plantas y árboles.
El nombre de Ribera de Cubas lo componen los dos elementos característicos y distintivos de esta población: Cubas y Ribera. El primero (Cubas), según algunas interpretaciones, tiene su origen en la palabra “cuevas” y el segundo (ribera) se refiere al recorrido ribereño que realiza el río Júcar a su paso por este pintoresco cañón conformando las conocidas hoces del Júcar.
La población de Cubas, que dista 35 Km de la capital provincial (Albacete), pertenece al término municipal de Jorquera, al noroeste de la provincia de Albacete (España) en la turística Comarca de La Manchuela, comprende buena parte del norte de la provincia de Albacete, y el sur de la de Cuenca y está formada por 25 municipios de Albacete y Cuenca (Abengibre, Alatoz, Alborea, Alcalá del Júcar, Carcelen, Cenizate, Fuentealbilla, Jorquera, Madrigueras, Casas Ibáñez, Casas de Ves, Motilleja, Mahora, Villamalea, Casas de Juan Núñez, Navas de Jorquera, Pozo Lorente, Valdeganga, La Recueja, Villa de Ves, Villatoya y Villavaliente).
La población de Cubas, junto con otras como Alcozarejos, Los Malecones, Maldonado y Calzada Vergara, se localizan a lo largo de la Ribera de Cubas, zona de excelente valor paisajístico y Zona de especial protección para las aves (ZEPA), donde podemos admirar una particular arquitectura tallada en la roca, con casas-cueva alineadas paralelas al trazado del río. Todas las fotografías de la cabecera de esta Web han sido realizadas en los alrededores de la Ribera de Cubas, con vistas de las hoces del río Júcar.
Durante el verano es posible disfrutar de las piscinas como la municipal de Valdeganga y algunas zonas de baño en el propio río Júcar como la que aparece en la fotografía de la derecha, una zona especialmente habilitada para disfrutar del baño en los días de más calor.
La Casa Rural La Herradura se encuentra localizada en la población de Cubas del término municipal de Jorquera, al noroeste de la provincia de Albacete (España) en la turística Comarca de La Manchuela, comprende buena parte del norte de la provincia de Albacete, y el sur de la de Cuenca y está formada por 25 municipios de Albacete y Cuenca (Abengibre,Alatoz,Alborea,Alcalá del Júcar,Carcelen,Cenizate,Fuentealbilla, Jorquera,Madrigueras,Casas Ibáñez,Casas de Ves,Motilleja,Mahora,Villamalea,Casas de Juan Núñez, Navas de Jorquera,Pozohondo,Pozo Lorente,Valdeganga,La Recueja, Villa de Ves,Villatoya,Villavaliente).
La comarca de la Manchuela, surcada por los ríos Júcar y Cabriel, es una suave llanura ondulada que se extiende por el noreste de la provincia de Albacete. De aspecto claramente diferente a la planicie sin accidentes que es La Mancha, está muy condicionada por el río Júcar que la atraviesa de este a oeste, creando paisajes de contrastes entre el valle y el llano siempre sorprendentes y seductores para el viajero por su riqueza paisajística y cultural. Sus señas de identidad proceden de un pasado remoto que ha dejado sus huellas a través de las civilizaciones (iberos, romanos, árabes …) y los siglos: iglesias, castillos, murallas, blasones. De gran valor geológico y geomorfológico, el principal protagonista es el tajo, ceñido por paredes que superan los cincuenta metros de altura, prototipo de corredor fluvial característico de la vertiente hidrográfica mediterránea convertido en reclamo ecoturístico, Zona de baño en el río Júcar, el paisaje de estas hoces es conocido por la Mesopotamia manchega. En época árabe, por la abundancia de agua, los árabes la llamaron Al-axara.
Cubas, que dista 35 Km de la capital provincial (Albacete), se encuentra más concretamente en una de sus hoces, la del río Júcar. La población de Cubas, junto con otras como Alcozarejos, Los Malecones, Maldonado y Calzada Vergara, se localizan a lo largo de la Ribera de Cubas, zona de excelente valor paisajístico y Zona de especial protección para las aves (ZEPA), donde podemos admirar una particular arquitectura tallada en la roca, con casas-cueva alineadas paralelas al trazado del río. Todas las fotografías de la cabecera de esta Web han sido realizadas en los alrededores de la Ribera de Cubas, con vistas de las hoces del río Júcar.
Durante el verano es posible disfrutar de las piscinas como la municipal de Valdeganga y algunas zonas de baño en el propio río Júcar como la que aparece en la fotografía de la derecha, una zona especialmente habilitada para disfrutar del baño en los días de más calor.
Todo el entorno que rodea Cubas se puede considerar como un auténtico monumento natural por la belleza de sus peñascos, huertos, río Júcar, etc. Desde Valdeganga, podemos realizar un recorrido donde el profundo encajamiento del valle da lugar a magníficas vistas donde contrastan los blancos escarpes, casi desprovistos de vegetación, con el verde de los huertos y los árboles de la ribera que se dibujan más de cien metros más abajo. Las condiciones naturales favorecieron la aparición de pueblos con magníficas condiciones defensivas, cuyos emplazamientos pintorescos son un claro atractivo turístico.
Colgados en los meandros del río aparecen Jorquera, o Alcalá del Júcar. El primero tuvo un papel destacado en época árabe y, más tarde, como parte del Marquesado de Villena. De su pasado esplendor conserva restos de sus murallas almohades, y la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción.
Las casas de Alcalá del Júcar, trepando por la ladera empinada, y la silueta de la torre del homenaje de su castillo, marcan la personalidad de uno de los pueblos más pintorescos de la región.
Un entorno con historia que se remonta siglos atrás. Yacimientos ibéricos como los Villares, la Asomá y Cerro Pelao, el puente romano de Alcalá y los castillos de traza árabe coronas los escarpes más peculiares. Por las horillas del Júcar lo cruzan dos calzadas romanas: en la primera estaba la sexta Mansión, albergue que fue el origen de Villislonga / Vallelonga (el valle Largo), y finalmente Valdeganga, que en 1636 se incorporó al señorío de Villena.
Jorquera puede considerarse la población con más relevancia histórica de la actual región de La Manchuela. Sus orígenes se pierden en el tiempo, asentándose los diversos publos, desde épocas Prehistóricas, íberas, romanas, musulmana y cristiana. Nombrada ya en época romana como el “Sucro”, el surco o la hoz que el Júcar hacía y hace a su paso. Después la cultura musulmana a través de los almohades, además del castillo en lo alto nos dejará como legado histórico los aprovechamientos de huertas y la red de acequias.
Pero será tras la Reconquista, y bajo el mandato de los Villena, cuando Jorquera adquiera su mayor importancia histórica, configurándose un estado con su nombre hasta casi la mitad del siglo XIX. Pero sin duda hay que destacar sus amplios y valiosos recursos histórico-artísticos, desde los restos de sus tres recintos amurallados con su torres, puertas, etc., hasta su imponente Iglesia Parroquial de Sta. maría de La Asunción, templo gótico y renacentista, además de las sencillas emirtas barrocas, destacando la de Cubas, el Santuario de Ntra. Sra. De Cubas, patrona de la Ribera y de Jorquera, excavado en su mayor parte en la roca, es la morada de la Virgen de Cubas y objeto de numerosisimas visitas a lo largo de todo el año. Su fachada es como una casa, pero en el interior está excavado en la blanca roca calida, lo cual comporta un modo de vida en casas-cueva.
Además hay que señalar en el casco urbano de Jorquera algunas casas blasonadas, entre las que destaca en la Plaza Mayor, antigua Plaza de Armas, la del Corregidor, junto al actual edificio del Ayuntamiento, ambos enfrente de la Iglesia.
Cubas al igual que su vecina Jorquera ha sido un importante enclave estratégico a lo largo de la historia. Se tienen noticias de la presencia romana en esta zona, así como de la visigoda y árabe, a quienes se atribuye la construcción de la asombrosa red de canales y acequias para el riego de las huertas.
Situada en la alto de un cerro y rodeada de murallas almohades del siglo XII. Llamada Xunquera por los árabes, se encuentra situada en una hoz formada por el discurrir meadrizante del río Júcar, conservando todavía un sisitema de irrigación instaurado por los árabes para regar parcelas situadas a ambas márgenes del río. Son patrimonio artístico la Torre de Doña Blanca, la Casa del Corregidor y la Iglesia de la Asunción.
Jorquera, junto con el entorno del valle que recorre el Júcar es un tesoro de primer orden, por motivos geológicos, paisajísticos, ambientales y etnográficos.
Entre los encantos que muestran las guías de turismo se encuentran el encañonamiento que sufre el Júcar en un gramo medio de su curso (algo excepcional), unido a un bosque de ribera y una zona tradicional de huertas no adulteradas desde hace siglos y que constituyen en sí otro alicente más desde el punto de vista turístico.
A esto hay que añadir los modos de vida tradicional, viviendo aún muchas gentes en casas-cueva (verdaderas viviendas bioclimáticas), junto a los restos de las civilizaciones que han dejado huella en la zona.
Rapaces, rebaños de cabras montesas, garzas y anátidas viven en este entorno privilegiado entre blancos precipicios calizos y verdes riberas del río Júcar.
Durante el otoño los bosques ribereños se visten con sus mejores galas: hojas ocres y amarillas que en primavera brotarán de nuevo para pintar de verde durante el verano.
Paseos entre sauces, castaños, arbustos de ribera nos adentra en un espectaculo que permite disfrutar de unos paisajes que atraen a visitantes todo el año.
A pocos kilómetros se encuentra el Parque Natural de las Hoces del Cabriel entre las provincias de Cuenca y Valencia, es el mayor paraje protegido de toda la Comunidad Valenciana debido a su superficie (31.446 hectáreas). De gran interés ecológico y natural, el río Cabriel es uno de los más limpios y cristalinos de Europa, donde podemos encontrar uno de los puentes más espectaculares de la inacabada vía férrea Baeza-Utiel, además de túneles y apeaderos, convertida hoy en “Vía Verde”. Encontramos abundantes refugios de pieda (cucos o chozos) construcciones típicas empleadas para cobijarse y albergar aperos de labranza.
El calendario de fiestas de Jorquera y sus pedanías es el siguiente:
No deje de visitar toda la Ribera de Cubas y encontrará durante cualquier época del año excepcionales lugares donde poder realizar fotografías que a buen seguro disfrutará gracias a el entorno de naturaleza. Parajes llenos de encanto, saltos en el río Júcar, sendas cerradas, peñascos increibles, casas-cueva únicas, cañones, etc. Un sin fin de elementos y enclaves que constituyen un encanto para la vista que podrá inmortalizar con la cámara fotográfica. Llama la atención el contraste entre el paisaje de la llanura manchega, salpicado de trigales y encinas, y la exhuberante geografía y vegetación de un desfiladero que en otroño siembra de luces y colores, fenómeno natural que atraerá a visitantes que quieran descubrir los matices otoñales.
Jorquera, junto con el entorno del valle que recorre el Júcar es un tesoro de primer orden, por motivos geológicos, paisajísticos, ambientales y etnográficos.
Entre los encantos que muestran las guías de turismo se encuentran el encañonamiento que sufre el Júcar en un gramo medio de su curso (algo excepcional), unido a un bosque de ribera y una zona tradicional de huertas no adulteradas desde hace siglos y que constituyen en sí otro alicente más desde el punto de vista turístico.
A esto hay que añadir los modos de vida tradicional, viviendo aún muchas gentes en casas-cueva (verdaderas viviendas bioclimáticas), junto a los restos de las civilizaciones que han dejado huella en la zona.
Rapaces, rebaños de cabras montesas, garzas y anátidas viven en este entorno privilegiado entre blancos precipicios calizos y verdes riberas del río Júcar.
Durante el otoño los bosques ribereños se visten con sus mejores galas: hojas ocres y amarillas que en primavera brotarán de nuevo para pintar de verde durante el verano.
Paseos entre sauces, castaños, arbustos de ribera nos adentra en un espectaculo que permite disfrutar de unos paisajes que atraen a visitantes todo el año.
A pocos kilómetros se encuentra el Parque Natural de las Hoces del Cabriel entre las provincias de Cuenca y Valencia, es el mayor paraje protegido de toda la Comunidad Valenciana debido a su superficie (31.446 hectáreas). De gran interés ecológico y natural, el río Cabriel es uno de los más limpios y cristalinos de Europa, donde podemos encontrar uno de los puentes más espectaculares de la inacabada vía férrea Baeza-Utiel, además de túneles y apeaderos, convertida hoy en “Vía Verde”. Encontramos abundantes refugios de pieda (cucos o chozos) construcciones típicas empleadas para cobijarse y albergar aperos de labranza.
La gastronomía queda lógicamente influenciada por la huerta, junto a las carnes de caza y al cerdo, ingredientes básicos de la cocina jorquerana.
Platos como la tortilla de higos (sin huevos), la sopa de ajo (con huevo), y el moje terco, las habichuelas estofadas (que no llevan carne), la tortilla en cardo o el ajipán son algunos platos tradicionales.
En cuanto a lo que respecta a servicios, se disponen de varios bares en el casco urbano de Jorquera y en Cubas, además de la piscina en verano.
También señalar los servicios públicos existentes en Jorquera, como panadería, tiendas, farmacia y Cuertel de la Guardia Civil (de los más antiguos de la provincia restaurado recientemente) además de diversos equipamientos municipales.
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